La democristiana Núria de Gispert se convirtió ayer en la primera mujer que preside el Parlament de Catalunya. La novena legislatura inició su andadura con una imagen también inédita en la historia de
En cambio, los partidos de izquierda, PSC, ERC e ICV-EUiA, lejos de creer en la buena fe convergente, lo consideran una maniobra de los nacionalistas para asegurarse una abstención de los conservadores que permita a Mas salir investido como presidente en la segunda votación, prevista para el próximo jueves. Y eso que los socialistas no descartan que ellos también acaben absteniéndose en esa misma sesión.
ERC e ICV-EUiA también ven más que sospechosa la elección del popular Jordi Cornet como secretario primero de
REPARTO DE VOTOS / Aritméticamente, el pacto que sí se plasmó en las votaciones fue el de los tres grupos mayoritarios (CiU, PSC y PPC) para blindar su presencia en el órgano de dirección de
La segunda secretaría correspondió a la socialista Montserrat Tura, cuyo gesto contrariado dio pábulo a distintas lecturas. La primera, negada por fuentes del partido, es que la exconsellera aspiraba al puesto que se ha quedado Cornet. Fuentes del PSC aseguran que desde un principio estaban claras las dos plazas que les correspondían y que la secretaría que les tocaba era la segunda. Otra interpretación es que la cara de Tura respondía a su mal humor por tener que asistir al ascenso de De Gispert. La tensión entre ambas viene de lejos. La dirigente socialista relevó a la democristiana comoconsellera de Interior cuando hace siete años se configuró el primer tripartito. De Gispert, visiblemente emocionada, aseguró que aportará su visión femenina al ejercicio del nuevo cargo. «Las mujeres, salvo algunos casos, hasta ahora no hemos escrito la historia. Pero queremos escribirla a partir de ahora», proclamó.
La sucesora de Ernest Benach prometió ser una presidenta «accesible, llana, institucional y cercana». La intervención de la democristiana no estuvo exenta de carga política al subrayar que el «digno, sufrido y lúcido» pueblo de Catalunya reclama «seriedad, rigor y sentido común», y vaticinó que la nueva etapa estará marcada, entre otros elementos, por una relación «nueva o diferente» entre Catalunya y España.
DÍA DE ESTRENOS / Para 39 diputados, el de ayer fue un día de estreno, ya que debutaban en la institución. Con diferencia, el que despertó mayor expectación fue el expresidente del Barça Joan Laporta, perseguido en todo momento por cámaras y fotógrafos. Su paso por el Parlament puede dejar muchos titulares y ya está dando dolores de cabeza a su compañero del Grupo Mixto, Ciutadans. Los antinacionalistas están atados de pies y manos por los independentistas, que tienen la mayoría (cuatro contra tres) y pueden decantar a su favor todas las iniciativas del grupo.
En este contexto, Rivera jugó ayer dos bazas a la espera de una contrapartida de la nueva Mesa. Primero, apoyó con sus tres escaños a De Gispert, Clotas y Cornet, y después se apresuró a elogiar la composición final del órgano por tener un perfil «moderado» y «menos nacionalista» que

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